Sí, se que no es el típico chico rubio de ojos azules con el que todas las chicas sueñan. Que no es un príncipe azul que busca por todo el reino a la chica que perdió aquel zapato de cristal. Que no me ha despertado con un beso tras comerme una manzana envenenada. Que no me ha rescatado de aquella torre en la que una malvada bruja me encerró. Que no viene en una alfombra voladora y me lleva a lugares inimaginables. No, no hace nada de eso, ¿y qué? Puede que no sea un príncipe azul y que no tenga lo que todas las chicas desean tener, pero no le hace falta. Él es el chico perfectamente imperfecto, y lo quiero así, tal y como es.

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